LA SENDA DE LA BELLEZA

Tú que cuentas las estrellas del cielo
y sigues sus mudanzas por las rutas del mar,
tú que has mordido los labios profundos de la lluvia
y has sembrado las esporas del viento,
tú que distingues por su canto a cada pájaro de la bandada
y que extraes de cada rostro su luz, su diferencia,
bloquéame los atajos del mundo y la patraña,
muéstrame, sin tardanza,
el camino insolente y terrible
de la belleza.

Dame la fuerza oscura,
esa fuerza del sol que rasga nubes
y los campos antiguos emociona de oro
y déjame colarme por las rendijas de tu corazón,
aniquilarme sin hablar,
estremecerme hasta el desmayo.

Tú que has aprendido en el dolor
a preservar el fuego que da nombre a las cosas,
tú que no ahogas las voces del instinto
en los aceites infinitos del Tiempo,
tu que navegas en el iris de los niños danzantes
y en la córnea biliosa de ángeles derrotados,
ciérrame la autopista gris de la información,
muéstrame con urgencia
la senda peligrosa y feroz
de la belleza.

Dame la fuerza oscura,
esa fuerza espartana del Águila que se precipita
sobre los maremotos
hasta saciarse de estrellas de mar,
déjame colarme por las rendijas de tu corazón,
inundarme sin hablar
hasta perder la lucidez.

Tú que conoces las artes de la navegación
y liberas los delfines de las redes de arrastre,
tú que no olvidas los sacrificios
y sufres la crisis y la fatalidad
que nace entre el relámpago y el trueno,
tú que has sido invitado a yacer en el lecho
de las doncellas de embrujadores rasgos,
bloquéame los atajos del mundo y la patraña,
muéstrame, sin tardanza,
la senda insolente y terrible
de la belleza.

Y si una noche llegara a sospechar
que nunca ha existido ese camino de ascuas azules,
esa vereda anónima de espinas,
si esa noche del alma llegara,
abandona en mi lengua, por favor,
las flores de cicuta..

(Ángel Petisme. Constelaciones al abrir la nevera. Poesía Hiperión 1996)
Gracias a Quizás soñar por sorprenderme con este poema que resulta que es mío, mejor dicho, de todos los que lo leen.
Hoy se entregan los premios de la Mostra de Valencia, Cinema del Mediterrani y “Los latidos de la tierra” dirigida por mi paisana Sonia Llera ha sido galadornada como la mejor serie documental de Tv. Para dos capítulos de esa serie escribí tres poemas que aparecen también en mi libro Demolición del Arco Iris

UNA VIDA PARA CARLOS

Algún día quizás cualquiera de nosotros necesite de la solidaridad y un mínimo sacrificio de los demás. Somos tan desconfiados que ya todo nos huele a estafa o nos hemos blindado e inmunizado contra el dolor ajeno mirando a otro lado…Y sin embargo hay que volver a creer y pensar en los demás para poder pensar en ti. La vida de este niño cuesta 700.000 euros. Esta es la web donde se explica la enfermedad y la forma de  ayudar. Poco de cada uno es mucho.Una vida para Carlos .

Y también me viene a la cabeza la famosa cita del Talmud: Quien salva una vida salva al mundo entero.

 

“Hola, me llamo José Carlos Galera Lázaro y tengo 6 años. Este año he empezado 1º de primaria y me gusta mucho. Vivo en Zaragoza con mi madre Eva, mi padre José Manuel y mi hermana Silvia de 9 años; éramos una familia feliz hasta que una “terrible pesadilla” nos ha cubierto en forma de enfermedad.

El pasado mes de febrero, me diagnosticaron una terrible enfermedad, ADRENOLEUCODISTROFIA, no sé si alguno de vosotros habéis visto la película “El aceite de la vida”, en esa película se refleja fielmente en que consiste esta enfermedad. Es una enfermedad genética, hereditaria de las llamadas raras, afecta a 1 – 50000 nacimientos. Se caracteriza por una acumulación de los ácidos grasos de cadena larga en el cerebro y glándulas suprarrenales. Las glándulas suprarrenales dejan de funcionar y en el cerebro, la acumulación de ácidos grasos va destruyendo la mielina; la mielina es la cubierta de las terminaciones nerviosas, cuando ésta desaparece, el impulso eléctrico de la terminación nerviosa se pierde, con lo cual lo que me espera es muy duro, perdida de vista, oído, retraso mental, falta de movilidad y poco a poco entrar en estado de coma hasta morir uno o dos años después del diagnóstico. La única solución posible que hasta la fecha ha dado resultado es el trasplante de medula ósea, pero en España nadie quiere arriesgarse a realizarlo, no sabemos si es por desconocimiento de la enfermedad. Tan sólo en el Hospital de la Universidad de Minnesota, el Doctor Charnas, después de hacerme un chequeo, está dispuesto a realizarme el tratamiento con cierta garantía de éxito, pero ya sabéis como funciona la sanidad en los Estados Unidos, todo funciona pagando, en concreto le piden a mis padres 700.000 €, como podréis entender es una cifra muy elevada y un desafío conseguirla. Por eso os pedimos la colaboración en la medida que podáis. No tenemos mucho tiempo, según los médicos, en un par de meses podrían empezar las manifestaciones físicas y entonces ya no habría nada que hacer. Tengo tan solo 6 años y quiero seguir viviendo, porque sé que mis padres y mi hermana me necesitan, quiero seguir yendo al colegio con mis compañeros, jugar con mi Nintendo, etc…. Mi padre me dice que mi risa es la banda sonara de nuestra casa, y estoy convencido de que quiere seguir oyéndola. Por favor, ayudarme en la medida de vuestras posibilidades, yo y mi familia, os estaremos eternamente agradecidos.”

Se está barajando realizar un concierto benéfico el próximo sábado día 25 en Zaragoza. Un amigo de la familia me escribió para pedirme si podían contar conmigo y les he dicho que allí estaré. En el caso de confirmarse el concierto, lugar y artistas, os tendré informados.

…….

Y MÁS COSAS

Las imágenes del homenaje a Mahmoud Darwish en Casa Árabe ya se pueden ver en su web. En la segunda parte, alrededor del minuto 24, leo el poema Pasajeros entre palabras fugaces.

El miércoles 22 de octubre se celebra el III encuentro Acercando orillas que la Editorial Baile del Sol organiza en Madrid y estaremos leyendo nuestros textos: Roxana Popelka, Verónica García, Ricardo Hernández Bravo, Inma Luna, Dévorak Vukusic, Lucas Rodríguez, Matías Escalera y yo. En pleno corazón de Lavapiés. Bar48 (C/Salitre, 48, esquina Argumosa). A las 21 h.

El jueves de la semana pasada (hablo en plural mayéstatico) nos llevamos un chasco muy muy gordo en lo profesional pero a las pocas horas Javier Guerra, petisfan secreto hasta ahora, me llamó para decirme que iba a dedicar 1 hora de su programa, se llama como una vieja canción mía Sol de medianoche, a pinchar Petisme. El programa se puede oír por internet y se emite los jueves de 8 a 10 de la noche. El día 6 de noviembre estaré en directo durante las dos horas del programa con Javier.

En el blog Extravíos de la conciencia mi tocayo y petisfan Ángel Cano me hizo una pequeña entrevista.  Gracias a todos.

MAHMUD DARWISH y las hojas del otoño

Mahmud Darwish, el gran poeta palestino de la paz, la tierra, la palabra y el exilio, murió a principios de agosto. El domingo 5 y el lunes 6 de octubre, por iniciativa del Festival de Literatura de Berlín, nos juntaremos en Alemania, Australia, Austria, Bangladesh, Canadá, China, Egipto, España, Estados Unidos,  Francia, India, Italia, Noruega, Autoridad Nacional Palestina, Rusia, Senegal, Sudáfrica,  Suiza, y Zimbabwe, muchos poetas, intelectuales, actores, arabistas, profesores, editores , traductores y amantes de su obra para hacerle el mejor homenaje: la lectura de sus textos en verso y prosa.

En Madrid será el próximo lunes 6 a las 19, 30 horas, al lado del Retiro, en la Casa Árabe (C/Alcalá, 62), precioso edificio neomudejar creado en 1884, donde estuvieron las Escuelas Aguirre

Antes de viajar a Palestina por primera vez, en febrero de 2004, me embebí de sus libros publicados en castellano :Menos rosas, Estado de sitio, Memoria para el olvido, El lecho de una extraña, Mural. Y creo que su huella, como la de otros poetas del mundo árabe, se nota en el libro que escribí a la vuelta de ese viaje Insomnio de Ramalah. Este mismo año, para aquellos que quieran conocer a Darwish, Pretextos ha editado su Poesía escogida (1966-2005). El día 6 leeré uno de los poemas más escalofríantes y rotundos de Darwish sobre la ocupación israelí en Palestina. El mismo autor lo recita en árabe en el corte 16 de esta grabación Passers by in Passing words.

Por lo demás, y después de los conciertos del verano, el teléfono y el correo comenzaron a echar humo y a reclamarme para diferentes proyectos literarios y musicales. 

La Junta de Andalucía prepara una antología de las últimas décadas de la poesía española llamada 5 estaciones, dirigida por Luis Alberto de Cuenca.  Serán un total de 5 antologías correspondientes a sendas zonas (Norte, Sur, Este, Oeste, Centro). Leopoldo Sánchez Torre, de la universidad de Oviedo, y Javier García Rodríguez, de la de Valladolid, que coordinan la antología de la zona Norte han tenido a bien incluirme entre los 25 poetas que la compondrán y pedirme material inédito.

Antonio Marín, desde Levante, prepara un libro de homenaje “A Luis Eduardo Aute: 20 poemigas de amistad y una canción Autemigada” con poetas como Carlos Edmundo de Ory, Jesús Munárriz, Antonio Carvajal, Vicente Gallego, Paca Aguirre, Félix Grande, Luis Alberto de Cuenca, entre otros. Se han hecho algunos homenajes musicales al cantautor filipino pero ninguno literario. Yo me las prometía con escribir un poemiga y salir airoso del tema pero al parecer Silvio Rodríguez no puede escribir la canción y me ha tocado a mí cerrar el libro.  

Antonio Orihuela, amigo y excelente poeta, me pidió algunos poemas inéditos para una antología de los diez años del ciclo “Voces del Extremo” que él organiza desde Moguer.

Y hablando de más antologías, otro amigo y poeta cómplice, Lluis Pons Mora me mandó hace unos días ¿Qué nos han hecho? editado magnificamente en IslaVaria Ediciones, donde también he participado con algunos poemas inéditos. El libro se reseña en algunas webs de internet.

Y otra antología, este vez sólo de mi poesía, se prepara para 2010 en la colección de literatura infantil y juvenil “Otros espacios” de la editorial Anaya.

También con el otoño me tocará componer y grabar para un disco libro de diez poetas y diez cantautores que prepara la Editorial Calambur y el Sello Autor. En este caso mi participación será como músico, no como poeta.

Como ambas cosas, y animado en Madrid por el maravilloso cuscús y hospitalidad de Bahia Awah y Concha, quizás pueda escaparme al Festival de las Culturas que se celebrará a principios de diciembre en la wilaya de Auserd, en los campamentos de refugiados saharauis. La ministra de cultura saharaui Jadiya Hamdi también me lo pidió en un encuentro que mantuvimos en julio en Madrid. Si así fuese prepararía un repertorio especial y quizás trabajásemos entre todos los artistas asistentes una preciosa canción que Carlos Cano dedicó al pueblo saharaui, Un vaso de té verde, y que por su enfermedad cardiaca al final no pudo estrenar allí a finales de los 90. También por sugerencia de Bahia quizás le ponga música al poema que aparece en Demolición del Arco Iris, No quedan espejismos en el Sáhara, para cantarlo en los campamentos.

Como brindan los saharauis: Bismilah, salud y belleza para todos.

Bubisher. Un bibliobús para los campamentos saharauis.

Foto reportaje de la presentación del Bubisher en Poemario por un Sáhara libre, así como la crónica de la brutal y continua represión en los territorios ocupados de la que ningún medio de comunicación se hace eco.

Josema desde Zaragoza me envía esta mañana que presentamos el bibliobús en Madrid esta preciosa ilustración y una frase: Cada uno ayuda como puede. Un abrazo.

 El miércoles 24 a las 12 de la mañana en el Teatro de Marionetas del Retiro, entrando por la calle de Alcalá, estaremos presentando una iniciativa muy hermosa que se ha ido gestando desde el grupo de Escritores por el Sáhara, del que formo parte con más voluntad y cariño que tiempo y efectividad, y la ayuda de mucha gente entusiasta y solidaria.

El sábado 27 a partir de las 19 h. estaremos cantando en la Fiesta del décimo aniversario de Ecologistas en acción.

Copio aquí un breve dossier informativo que me envía el escritor y amigo Gonzalo Moure desde Asturias sobre el bus biblioteca:

El Bubisher es fruto de la unidad. Unión de ideas, unión de esfuerzos.

Nació en el Colegio San Narciso, en Marín, Pontevedra. Sus alumnos, que ya habían colaborado con los refugiados saharauis comprando un cargamento de audífonos para los niños de los campamentos, tuvieron la idea de hacer llegar a sus escuelas libros de lectura. Cuando “Escritores por el Sáhara” les habló de la dificultad de su traslado hasta allí, los alumnos pensaron en un bibliobús. Aparentemente ingenua, la idea resultó magnífica, y empezó a transformarse en realidad, de la mano de la citada asociación de escritores. Como también haría falta dinero, los alumnos del San Narciso decidieron recaudarlo, a razón de 30 céntimos de euro a la semana de sus propios gastos. Con ese dinero, unos 3.000 euros al año, se pretende sufragar los gastos de personal saharaui y el mantenimiento del bibliobús. Algo en lo que colaboran ayuntamientos como el de Fraga, Huesca, y asociaciones como El Puente, de la misma localidad.

Pero era necesario que alguien hiciera la donación del autobús, para ser reformado. Cerradas las puertas del Instituto Cervantes y de los ministerios del estado español, se recurrió al gobierno vasco, por sugerencia del parlamentario Txomin Aurrekoetxea, destacado defensor de la causa saharaui. La respuesta del Lehendakari fue casi instantánea. Y fue la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui del País Vasco la que abordó la transformación del vehículo en bibliobús, su decoración y su puesta a punto. Y de su bautizo: Bubisher, el ave que simboliza la buena suerte en el Sáhara, y que ya era título de una antología de poesía saharaui en castellano.

Buena suerte fue también encontrar la colaboración de Merche Caballud y Carmen Carramiñana, profesora y maestra, Premio Nacional de Fomento de la Lectura ambas por sus grupos de lectura “Leer Juntos”. Elaboraron un proyecto lector para llevar suficientes ejemplares hasta las escuelas saharauis de libros de lectura, teniendo en cuenta las edades y niveles de los alumnos. El plan lector fue enviado a las editoriales más destacadas del ámbito estatal, que sin excepciones reaccionaron con generosidad y sin recorte alguno: SM, Anaya, Edelvives, Alfaguara, Kalandraka, Kókinos, Media Vaca…

De inmediato, el proyecto Bubisher fue acogido con entusiasmo por los ministerios de educación y cultura del gobierno saharaui y por su delegado en España. Y encontró su acomodo en un generoso plan educativo de la Universidad de Alicante, que empezará a ser puesto en marcha este mismo otoño.

El Bubisher estará ubicado en el campamento 27 de febrero, y desde allí cubrirá también las wilayas  de El Aiun y Smara, en las que se concentra la mayor parte de la población exiliada. Obvio es decir que el proyecto no podrá ser completo hasta que no se cubran también las necesidades de la wilaya  de Dajla, la más lejana, y la de Ausserd. El Bubisher necesita hermanos gemelos.

Por fin, hay que hablar de voluntarios. El Bubisher será atendido por un conductor y un animador bibliotecario saharaui, y dirigido por la Universidad de Alicante, pero necesita también voluntarios españoles familiarizados con la promoción de la lectura, para que su funcionamiento sea ideal. A pesar de no haber comenzado todavía a rodar, ya hay decenas de voluntarios de todo el estado español, e incluso de fuera de él, dispuestos a dar parte de sus vacaciones yendo a las escuelas saharauis a llevar libros, historias, y sueños a un pueblo que necesita la cultura para sobrevivir en la tierra más inhóspita del planeta.

Ha sido tanta la gente que de alguna manera ha querido colaborar con la idea de los niños del colegio San Marín que es posible que hayamos cometido algún olvido. Por eso no podemos dejar de mencionar al Poemario por un Sáhara Libre, que siempre ha entendido que la cultura es un pan invisible, pero tan necesario como el otro, o a la asociación “4×4 solidario”.

Ahora, sólo resta que el Bubisher traiga, como dice la sabiduría popular saharaui, la buena suerte.

Con José Luis Sampedro, Olga Lucas y otras imágenes del verano

El verano ha sido generoso, también cruel conmigo: En lo personal, se me llevó a un amigo al otro lado pero me puso una manita pequeña en la mía y una sonrisa con las coletas del arco iris. Y la llevé a Costa da Morte a conocer el mar por primera vez. Y esa manita quizás sea la causa de que en el futuro escriba muy poco en este blog porque uno ya no tiene energías para todo y la vida de ese proyecto de personita tiene prioridad sobre todos los libros, discos, blogs y vanitas vanitatis….

Josema Carrasco me regaló esta ilustración que a mi mánager y a mí nos gusta mucho para cartel o para el disco nuevo.

Fernando Sarría me pidió un poema para su blog. 

Una editorial nacional importante, cuyo proyecto y ediciones son muy atractivas, me contestó que estaba interesada en publicarme un nuevo libro de poemas pero hay que esperar turno. Kapuscinski dice -hablando del hombre africano- que la espera es el sexto o séptimo sentido.

Alguien me habló de este artículo de De Villena en El Mundo que yo no conocía.  

Senegal y Gambia, me regalaron la luz y el sueño de África.

El concierto en Teruel en el Claustro recién restaurado de la Iglesia de San Pedro fue espectacular. Al día siguiente en Madrid con Alberto Pérez y El Mecánico del Swing también tuvo su magia. Cuando llegué y vi la cola en la entrada me asusté.

Algunas fotos del gran José Antonio Melendo del concierto en el Palenque del Pabellón de Aragón. 

He visto gente a mi lado enfadada y con ganas de bronca entre sí en el peor momento, llevada por el alcohol, así que he aprendido a pedir disculpas por casi todo menos por respirar. Eso sí, aclarándole a esa persona que las disculpas no significaban que le diese la razón, sino aplazando la conversación a una hora diurna y serena. Porque dos no discuten si uno no quiere.

con José Luis Sampedro, Olga Lucas y la actriz Cecilia Ramón
con José Luis Sampedro, Olga Lucas y la actriz Cecilia Ramón

Y el verano también me regaló la amistad y el cariño de José Luis Sampedro y Olga Lucas a los que conocí en la Feria del Libro de Jaca. Por la tarde cuando me tocaba firmar en la caseta se acercaron y me dijeron: hemos venido para conocerte y hacerte compañía. -Adelante, pasad- y le busqué una silla a José Luis. La tarde pasó volando llena de complicidades mientras conversábamos con naturalidad más de lo humano que de lo divino, de lo difícil que resulta escribir poesía para un narrador y narrativa para un poeta, de Iraq y el mundo contemporáneo (yo había leído “Los mongoles en Bagdad” y José Luis y Olga me preguntaron por el país de Asia). Luna, una niña rubia preciosa, me pidió si tenía un poema de focas y Sampedro le improvisó uno. José Luis y Olga me regalaron el libro “La ciencia y la vida” y yo a su vez mi antología poética “Teoría del color”.  Al comenzar el concierto les dediqué mi canción Rachel Corrie. A la mañana siguiente este señor de 92 años en un aparte me susurró: “Ángel, estoy leyendo tu libro y tengo que decirte que eres un gran poeta. Y yo ya no tengo que decir nada a nadie para halagarlo”. Entoncés tras las palabras del sabio economista y académico de la lengua española me inflé como un globo y desaparecí por los aires tras la Peña Oroel. 

José Luis Sampedro trasciende a toda su excelente obra y sabe comunicar, fuera del papel, pasión, justicia, sencillez y compromiso por la vida. Me impresionaron su bonhomía, su humildad, su sentido del humor y su humanidad. Y en sus ojos no vi miedo al final de los días sino el brillo del niño que quiere seguir jugando y el del hombre que hubiese querido hacer algo más por mejorar su entorno. 

LA ESTACIÓN DE LAS LLUVIAS

Quizás no se trata de viajar mucho sino de hacerlo sin prejuicios, con las ventanillas abiertas y el salpicadero de tu corazón dispuesto a  todo, con bandera de buen pirata y hambre de amar y de conocimiento. Viajar para dejar atrás no la pesadilla del que huye de sí mismo ni la ardiente y devastadora soledad de las metrópolis sino los sueños a cámara lenta, pobres, mezquinos e hipotecados, que el primer mundo ha grabado a fuego en nuestros genes. Sólo los nómadas toman distancia de sí mismos. Viajar para aprender a respirar y dilatar mejor los alvéolos del sueño.  Temprano para hacer moralejas pero si de algo estoy seguro es que, a tres días de mi vuelta de África, son más preocupantes la carencia espiritual y de valores, la miseria mental, la barbarie y la malaria (mal aire) que el mundo occidental está rozando que todas las necesidades y penurias por las que pasa África.

En esta instántanea uno de de los encuentros más hermosos y perdurables: con los niños de etnia diola en la aldea de Niambalang, en el sur de Senegal.

Ibrahim Oussen, nuestro chófer de la Ford Transit, y Same Sow, nuestro guía de la etnia peul. Al fondo la Transgambiana, una carretera en muy malas condiciones que parte desde Kaolack hasta Ziguinchor y atraviesa Gambia. En este país se convierte en una pista lamentable, socavones y baches sobre la tierra roja eternizan la marcha y te suben los ovarios a la glotis. Abstenerse los que usan Hemoal.

El Lago Retba o Rosa, donde terminaba hasta ahora el Paris-Dakar, es una de las salinas más importantes del país. Diez veces más salado que el océano toma su nombre por el color del que se tiñen sus aguas en ocasiones cuando el sol cae a plomo y una bacteria acuática, para resistir la enorme concentración de sal del lago, fabrica un pigmento rojo. Extraen la sal sumergidos completamente en el agua a base de picar el fondo del lago y cargarlo en cestas hasta la barca para posteriormente secarla.

Alquilamos un camión todo terreno y recorrimos todo el perimetro de dunas y palmerales del Lago Rosa hasta llegar al vecino Atlántico. Same nos insistió en que nada de baños porque la resaca es tan salvaje que hay un montón de ahogados cada año. Los negros tienen muchas virtudes pero entre ellas no se encuentra la natación. Metimos los pinreles en el agua y a Marta le picó una medusa.

El campamento Chez Salim dispone de unas cabañas a manera de habitaciones con ventilador. Allí nos dimos un chapuzón en la piscina y nos cambiamos la ropa empapada por la humedad extrema. Mientras comíamos asistimos a cubierto al sobrecogedor espectáculo de una tormenta africana en plena estación de las lluvias. En minutos el cielo se puso negro y descargó agua de mil diluvios. Me enrollé con Ibrahim, un músico que tocaba el Xhalam -un viejo y pequeño banjo africano-, e improvisó y me dedicó una canción en wolof con palabras en castellano como Ángel, Hombre, Qué tal, Muy bien, España, Senegal.

Playas vacías y de aguas cristalinas en la Grand Côte, igualito que Salou o Benidorn en estas fechas.

Camino de Kaolack, encuentro con uno de los dos símbolos de Senegal: el baobab. El otro es el león. El paisaje saheliano con sus bosques de baobabs milenarios se extiende a lo largo de la carretera y se torna cada vez más verde conforme nos acercamos a la frontera gambiana. No tiene más de 25 metros de altura pero su tronco puede alcanzar los 40 metros de circunferencia. Se habla de ejemplares de baobabs que han superado los cuatro mil años de edad. Algunos se ahuecan en la madurez y pueden contener miles de litros de agua.  Su fruto es el pan de mono y de él se extrae un zumo que es como nuestro Fortasec, un eficaz antidiarreico. En el Relais de Kaolack, a orillas del gran río Saloum, a la hora del desayuno probé ese zumo y una voz interior me dijo: No la cagues, tiene agua no embotellada. Lo que me sigue produciendo trastornos estomacales y picores en la piel es el Malarone, las pastillas contra la malaria que continúo tomando tras la vuelta.

En los núcleos rurales la gente habita en chozas de barro y tejados de hoja de palma. En las ciudades hay continuos apagones de luz, en las aldeas tienen otros problemas. La gente no almacena su miedo en las neveras porque no las hay. Van al mercado cada día y compran lo que van a consumir. No hay prisa, cuando se saludan se preguntam por los hijos, por las cabras, por los abuelos. Wao wao wao. Sí, sí, sí.

 

El Río Gambia no dispone de ningún puente a lo largo de su curso. Un transbordador lo cruza con un  horario impredecible. Es una de las mayores fuentes de ingresos de Gambia, uno de los países más pobres del mundo.  Largas colas de coches y camiones y mucha paciencia bajo un sol de justicia.

En el transbordador. He grabado 5 cintas de vídeo a velocidad lenta, es decir 10 horas. Son mis notas de viaje ya que me traje tres bolis pero se los regalé a los niños y además en la fragoneta era imposible enebrar la o con un canuto dado el estado de la carretera. Lo poco que escribí ahora no lo entiendo.

Una libreta y un “stilo” o bic. Para este niño gambiano los reyes magos eran toubabs (así nos llaman a los blancos) y llegaron en julio. 

Mangos y cacahuetes. “Cadeaux, cadeaux”- te acosan y piden los niños al bajar de la furgoneta. Por dios o por bakunin, he comido mango y gambas fritas en aceite de cacahuete para dos vidas con sus eternidades. Nuestra vida está llena de glamour -pensaba cuando los mosquitos cabrones atacaban (todos los blancos olemos igual porque utilizamos el mismo repelente de insectos, el Relec), el generador de luz no funcionaba, de la ducha no salía agua y apagaba la vela antes de dormir. Puro romanticismo colonialista.

La Casamance, la región del sur una vez cruzada Gambia, es verdaderamente de las más hermosas y verdes de Senegal, por sus manglares, sus bolongs (meandros), pantanos, islotes, estuarios y canales que forma el río Casamance . En ella habita el pueblo Diola, que se resistió a lo largo de los siglos a ser islamizado y, perseguido, terminó por afincarse en estas tierras y abrazar el cristianismo.  Durante los últimos 25 años surgió en la Casamance un deseo independentista que dio lugar a un conflicto armado. Encontramos muchos controles militares y cada dos por tres se producen ataques a grupos de turistas por parte de simples bandidos o rebeldes devenidos a ladrones. Pasamos por el mismo lugar en el que la semana anterior ha habido un asalto a turistas españoles y los bandidos han asesinado a un senegalés porque llevaba una gorra de camuflaje similar a las que usa el ejército. Después en la isla de Carabane acabaremos tomando una cerveza en el Calipso, un bar cuyo dueño era el guía de ese grupo de turistas. Por probabilidades había pocas de que una semana después nos asaltasen pero el peligro existía porque a principios de año en estas mismas carreteras asesinaron a un enviado especial del presidente Wade y el año pasado hubo continuos ataques y muertos. De todas estas cosas en las agencias de viajes no saben nada. El dinero no usa sonotone. 

Compramos jabón y velas para los mayores y galletas para los niños. En la aldea vendían algunos souvenirs: muñecas y unos escanciadores de madera con un pequeño coco para beber el vino de palma. Cada objeto tenía el nombre del niño que lo había realizado. Y el dinero de la venta iba para su familia. 

Quizás, viendo esta foto a posteriori, en vez de regalarle el boli que me pidió en un aparte, porque no me quedaban más y no quería crear un agravio con las decenas de niños que pululaban, debí haberle dado mi camisa.

La realidad imita al Photoshop.

Al atardecer en la aldea de pescadores de Cap Skirring regresan las piraguas y los cayucos de faenar. Uno de los pescadores me mostró una especie de buey de mar gigante de color azul. También había muchas crías de tiburón, les arracancaban las aletas y las ponían a secar para venderlas luego al mercado asiático. Montañas de 10 metros de enormes caracolas se levantaban junto a las mujeres que salaban el pescado con sus bebés atados a la espalda. A la carne de esas caracolas la llaman el camembert senegales. Huele fuerte y pútrido el sol poniente en África. 

Fama Diagne Sene (1969), poeta senegalesa
Espejos

Bajo las estrellas, las lágrimas de las cosas
Si ellas tienen alma, ellas tienen lágrimas
Existir para ellas, eso es honrar la vida que muere.
Alrededor del mundo cae el velo de la mentira
Verdad cruda, imágenes rosas
Máscaras y cascos sobre el mar azul
Miradas fluidas, verdores de astros
Murmullos de hombres sobre reflejos del día
Soplos de mujeres sobre estrellas nocturnas
Del espejo de las edades…
Cara y perfil, cabecera de vida
Retratos arrugados de Pasillos de infancia,
Risas y llantos de Alegrías efímeras
De una vida que pasa y desaparece
De una imagen vista por todas y en ninguna parte
Bajo la puerta de los días que mueren.

  

Habib Demba Fall (1972), poeta senegalés

El éxodo de los desesperados

El tiempo trae la estación del éxodo de los desesperados
la estación del éxodo hacia su esperanza
la estación de los emigrantes

Los supervivientes de los mares han visto la muerte de cerca
han visto prisioneros de todas las miserias
escombros de almas torturadas
de todas las memorias de todas las esclavitudes

Han visto
rehenes de esperanzas de todos los anhelos
rupturas de todas las ilusiones
de todas las memorias de todas las miserias

Ellos han visto

La nada han visto
en las auroras hechizadas por grandes callejones sin salida
la boca del vacío sobre el hambre

 

La mezquita de la Divinité sobre la playa de Quakam no es un edificio histórico pero llama la atención a los pies de un elevado acantilado por sus prominentes minaretes; pertenece a la secta layen y su propietario así como su jefe espiritual es un acaudalado senegalés. En Senegal un 80% de la población es musulmana, un 15 cristiana y un 5 animista. Casi al lado están las Mamelles (mamas en francés), dos promontorios volcánicos. En uno de ellos se encuentra el faro de Dakar de la época colonial francesa.

Dakar desde la isla de Gorée. Esta isla es considerada patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 1978. Los nativos la llaman Beer (vergüenza) ya que desde aquí se produjo el brutal comercio de esclavos que fueron embarcados contra su voluntad y envíados rumbo a América a trabajar en las gigantescas plantaciones. En las tétricas habitaciones inferiores de la casa de los esclavos los nativos apresados eran seleccionados como ganado en la sala de pesaje y si no llegaban a los sesenta kilos eran engordados a base de judías. Celdas para hombres, mujeres, niñas y hasta una minúscula de castigo para los rebeldes. En el piso de arriba de la Maison habitaban los dueños europeos negreros.

Pero a pesar de este historial de los horrores la isla es hermosa (y un remanso de paz a determinados horas, cuando no llega el ferry con cientos de turistas) por sus callejas jalonadas por casonas coloniales con sus enrejados y buganvillas. En lo alto del Castillo se rodaron algunas escenas de Los cañones de Navarone y allí están como testimonio unos colosales cañones que no son los auténticos. En el primer ferry de la mañana todas las mujeres jóvenes que van a Gorée se llaman Naomi Campbell, Brigitte Bardott, Gilda. Te saludan y te emplazan con arrumacos para que luego visites su tienda de souvenirs. No comprar, sólo mirar.  Al llegar el ferry al embarcadero de Gorée los niños desde el agua piden a los turistas que les tiren monedas que recuperan buceando.

Justo enfrente de la puerta de entrada a la Casa de los Esclavos hay una segunda puerta que se abre al mar. Se llama la Puerta sin Retorno y desde allí eran embarcados los esclavos hacia América. 

Nafissatou Dia Diouf (1973), poeta senegalesa

La casa de los esclavos

Y en la penumbra crepuscular de este santuario olvidado
Gimen cuerpos y corazones vacíos
En cárceles sombrías y fétidas,
Última morada de almas condenadas.

Soy biznieta de una esclava,
Goreana de pura cepa,
De sangre muy impura,
Impura por estar manchada de lo inmaculado…

Soy un nudo de la Historia sin lazo.
Soy goreana.

En la Pointe des Almadies, en la península de Cabo Verde, el lugar más occidental de la costa africana, el sábado tarde Mimí nos cautivó con sus grandes  ojos, sus trenzas de las que colgaban corazones de plástico y su preciosa sonrisa. Estaba para comérsela. Era la sobrina de una señora que freía pescado al borde la playa. Se sentó en nuestra mesa mientras pedimos unas Flags y Gazelles frías (las dos marcas de cerveza de Senegal) y quería que le comprásemos un pajarito que otro niño un poco más mayor transportaba y vendía en una jaula. Esos pájaros se utilizan para sacrificarlos en los rituales animistas . A tres metros de mí un gran pelícano atado observaba el mar resignado. Yo me puse a bailar con Mimí y dos músicos ambulantes (uno tocaba una kora y el otro cantaba o gritaba como un poseso y se me bebió la cerveza de un trago) y todo el mundo a nuestro alrededor reía alborozado. Imágenes para un videoclip. 

África negra, enigmática como la sonrisa de Mimí, pobre de solemnidad, sucia pero hermosa, embriagadora de color y fragancias, con estrellas que caían de los cielos limpios y constelados del sur, con la lluvia torrencial golpeando en la cara y colándose caliente y salada por las comisuras de los labios apretados con fuerza. Mi alma empapada en la piragua de Elenkine a la isla de Carabane rebosó y cubrió por una hora el corazón atormentado entre tinieblas que me traje del Norte. 

África expoliada, ultrajada, enferma de paludismo, sida y poliomielíticos en sus sillas de ruedas devoradas por el óxido, desposeída de sus riquezas por Francia, Holanda, Portugal, Bélgica, Gran Bretaña, Estados Unidos… y ahora por sus líderes políticos revolucionarios aferrados al poder y convertidos en caudillos absolutistas…Desposeída de veinte millones de sus mejores hombres y mujeres durante doscientos años por los negreros.  África sin subsidios de desempleo, seguridad social ni ayudas a los damnificados que se protege dentro de un extenso núcleo familiar.

(fotos: Miki Prieto)

África entera tocando el tam-tam, como el título del primer libro de relatos de Leopoldo Alas, el amigo de mi edad que me encontré muerto a mi vuelta, me explotó en los ojos como una bomba de negros racimos durante diez días inolvidables. África desnuda y emputecida por 100 euros la media hora en los show-gilrs de la Gran Vía de Madrid, África subida en los cayucos a 1200 euros el pasaje para llegar a un paraíso inexistente de ida y vuelta…Y pese a todo África bulliciosa de vida, orgullosa y resignada a la vez, respirando entre las grietas de la tierra y el cielo, reclamándole, gritándole esperanzada al universo no ayudas gubernamentales de países ajenos, ni misericordia, ni cantos mesiánicos, ni salvapatrias, ni condonación de sus deudas sino respeto a sus personas y sus dioses. En sus encrucijadas  necesita que la dejen en paz  y encontrar su camino. África fue el origen del primer hombre y será -como dicen algunos pensadores lúcidos- la tabla de salvación del planeta cuando las cosas vayan más que jodidas.