Sobre “El lujo de la tristeza”, texto de Marta Domínguez en la presentación de Zaragoza

El lujo de la tristeza de Ángel Petisme

¿Cómo puedo pelear por tus sueños 
si muero de pie como los árboles 
de opio de Cocteau?

Este interrogante que se plantea Ángel Petisme en el poema Sala de urgencias apunta al naufragio en un mar de esperma, a la dificultad de hallar el aliento tras la ausencia o de caminar por la vida en horizontal como decía precisamente Jean Cocteau cuando el amor se ha extinguido y hay que buscar el opiáceo que nos permita bajar del tren en marcha y continuar el camino . Y precisamente en esa mención a Cocteau, no ajena de una clara intencionalidad a mi parecer, vemos cómo se desvela la urgencia humana sin tapujos, la necesidad del bálsamo que podemos encontrar, a veces en ciertas sustancias para sobrellevar el ejercicio de la vida. Pero en el caso del poeta Petisme dicho bálsamo será la sujeción al verso y en el verso paladeamos el compromiso de Petisme con la vida, con el amor y con la muerte.

No soslaya el llamar a las cosas por su nombre, vindica la libertad y también la pincelada erótica y sexual : pasión de navegar por la luz de tus flujos, 
objetivo de ser futuro en libertad, antojo de soñar y sonar en tu clítoris, en otro poema nos dice Hoy me he follado tu corazón un par de veces. Primero me he corrido en el atrio derecho, luego le he dado la vuelta y por detrás, en la ranura donde este músculo parece una hucha, se la he metido otra vez a la puta tristeza de este amor imposible, impotente, virtual… vindica pues como hicieran los escritores de la Generación Beat de la que Petisme recoge algún fruto como puedan ser los reclamos de justicia ante la opresión o la liberación contra muchas cadenas. Porque Petisme es un poeta de rabiosa actualidad que comprende perfectamente el papel del artista de la posmodernidad, el compromiso a través de la palabra, la sinceridad en el verso como aconsejaba Allen Ginsberg. 
Con un lenguaje cotidiano traza puntos de sutura enlazando por un lado el fuerte componente lírico del hombre que llora al desamor sin ambages y por otro la realidad virtual actualizando de este modo el lenguaje y situándose en una corriente de escritores que quieren renovar los cauces expresivos para transparentar el peso en la lírica actual de las recientes formas de comunicación a través de la red, así leemos en Passworld : he olvidado la contraseña para llegar suavemente a tu alma(…) he olvidado el número secreto de tu vida(…)olvidé la palabra de acceso(…)no se abre el correo, las nubes, facebook, twitter, tu sexo. Ya anteriormente veíamos en Petisme esa oscilación reflexiva y fragmentaria por ejemplo en sus Bengalas en Fast food for freaks que son testimonios de ese verdadero campo de ensayo en poesía donde se tiene muy presente las redes sociales, un lenguaje que se asemeja al del tuit o el aforismo renovado. Hechos estos que encontramos también en el poeta Alberto Basterrechea, conocido como el poeta grafitero Batania o neorrabioso al que traigo a colación porque guarda alguna similitud con el propósito de Petisme.

Ángel Petisme, desengañado de la vida y el amor pero que abre ventanas a la esperanza, da su parecer al lector con unos ojos que han mirado mucho. Desde la experiencia aconseja a los jóvenes sucumbir al Carpe Noctem en el poema Futuro porque al fin y al cabo estamos en el mundo cargados de maletas de ceniza rumbo a un viaje de una sola dirección que es la muerte, les insta a no hipotecar su vida sino a vivir la intensidad del presente en un beso.
Y de la juventud pasemos a la infancia, revisitada en el poema Fortaleza y debilidades con un sentido casi que recuerda al mejor prerromanticismo inglés, a Blake cuando transita por esos espacios que separan la infancia perdida como efímera utopía de inocencia de la carcoma de la vida adulta dejando por el camino muñecos que ahora tendrán olor a sudario. 
Quiero por último mencionar dos poemas que pueden vislumbrar el eje temático de la obra cuando describen a un yo poético que se permite el lujo de la tristeza, que vuelve su mirada para ver el camino recorrido, y trata de ver si ya ha tocado fondo como nos dice en Principio de Arquímedes o reflexiona en Noche de San Juan sobre lo que en definitiva vale la pena para salir airosos de una vida líquida, cada vez más inestable en el sentido en que la denominaría Bauman, una vida cambiante en la que somos como hombres arena. Y qué es aquello en lo que encontrar un sentido: cuidar del fuego, y de la hija.

Al final él que ha llorado al desamor y ha usado el verso y el tiempo para preparar un bálsamo nos lo ofrece a nosotros como un ejercicio de sanación. Muchos de sus poemas son casas de duelo como reza el título de la segunda parte que estructura el poemario, casas de duelo, como digo, en las que buscar refugio. Petisme, en definitiva, nos recuerda el antídoto cuando nos veamos perdidos en sal y oscuridad, que no es otro sino buscar papel y lápiz e inventar la esperanza.

 MARTA DOMÍNGUEZ

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