CHUPETES Y MULETAS

El médico le dijo a mi madre que dejase la Lírica, unas pastillas para el dolor y la ansiedad que le engordaban. Todo lo que me gusta es ilegal, es inmoral o engorda, tarareo el estribillo de Patanegra. Yo también dejé la lírica, la ansiedad y el dolor aparcados en triple fila en las calles de Madrid.
A base de hacer el ogro en la mesa con mi madre hemos conseguido que adelgace un poquito. Este invierno pesaba 100 kilos y no se podía vestir, ahora 90. Le subí un agujero las muletas para que no caminase arqueada, las tenía así desde el año pasado, en el gélido enero zaragozano, cuando la operaron. No sé si lo habrán arreglado, pero el reloj de la sala de espera de Urgencias del Miguel Servet de Zaragoza se había detenido a las 5, 20 de la tarde o la madrugada. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde, dice el poema de Lorca.

Todas las tardes en Mallorca mi madre y yo dábamos una vuelta a la manzana al paso de aquella tortuga de nácar y azabache que le compré en las pirámides de Teotihuacán.
A Pablo lo acuné unos días con el murmullo del himno nacional (soy un patriota, lo sé, merezco una medalla) mientras le ponía letra a esa partitura muda y ese chunda chunda. Después le arrullé con algo más hermoso. El Duerme, duerme negrito de Víctor Jara era un duerme, duerme Pablito. Pablo es un mamón, como su tío. Y sonríe en sueños como su tío. Le gustan más los pechos de una hembra que el pan untado con leche condensada.

Al atardecer montaba en la bicicleta y subía hasta el cielo de Bonaire, la península del este de Mallorca, para ver el sol adormecerse sobre una cabeza de perro goyesca y nítida que forma la sierra de Tramontana frente a la bahía de Pollensa. Allí me encendía un marlboro a las ocho y veinticinco. Cinco minutos para no pensar y ver morir el sol mientras te tragas agentes cancerígenos. Cigarrillos, chupetes, carricoches, micrófonos, armónicas, muletas, urnas funerarias. Prótesis como este teclado desde el que escribo.Sonotones para escuchar el mar.

La vida es el aperitivo de un banquete al que nadie nos ha invitado. Cuanto más tiempo vives más solo te quedas. Pero yo no pensaba en la frugalidad del tiempo y estas cosas sobre el asiento de una bici prestada. Sólo sonreía al recordar la frase de alguien que exclamaba: Si todo es una mierda por qué las puestas de sol son tan bellas.

Pillamos el ferry y fuimos a la isla del viento. Las nubes de Menorca iban tan bajas que a veces se sentaban sobre las taulas megalíticas. Cambiaban sus formas como cambia el corazón de las personas cuando dejan de amarnos.
En Cala Prima me picó una medusa y al incorporarme y apoyarme en la mano izquierda me hice un esguince del quince en el pulgar. Sólo me queda sano el índice, parezco ET (mi caaaasa, teléeeeefono). El socorrista estaba ligando con una teutona en topless. Cuando llegó a la caseta de la Cruz Roja se le había acabado la crema para medusas. Así que esa tarde en Ciutadella descubrí la pomada y me tomé tres de Xoriguer (ginebra y zumo de limón) para contrarrestar el veneno de las medusas. In vino, veritas. Sabe distinta esa ginebra, me contaron que le echaban enebro del Pirineo aragonés para destilarla.

Cuando aterricé en Madrid se me ocurrió coger el metro en vez de un taxi. Me caen mal los taxistas de Barajas, son una mafia heredera del sindicato franquista y sablean a los extranjeros con rutas laberínticas. Llegas de vacaciones, te pones en una cola de una hora esperando una luz verde y te entra de nuevo toda la lírica y el estrés de hace un mes. Craso error. Se me olvidó que los políticos tampoco duermen en vacaciones. Entonces, cuando más desprevenidos estamos, nos suben el pan y la sal, la leche, el gas, el agua del resto del año. Alguien le debió decir a los gobernadores de Madrid que la mejor manera de pagar las líneas nuevas era no poder acceder al metro con tu bono e  imponer un suplemento de 1 euro para llegar a la ciudad por vía subterránea. Y he regresado a Madrid por sus túneles pagando el impuesto revolucionario de terroristas y ladrones legitimados. El verano ha acabado. Sólo me quedan la Lírica y la pomada.

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5 thoughts on “CHUPETES Y MULETAS

  1. Me alegro que tu madre vaya mejor y que hayamos sobrevivido a las vacaciones.Nosotros pescaito frito y versos de Alberti en el Puerto de Santa Maria.Hoy la poética del metro y el trajin de Madrid me han sentado como una patada en los collons.Por cierto, si puedes cuelga la letra del himno que creo que esta genial.Abrazos

  2. Saludos Chorche, letra colgadísima, nunca mejor dicho. Hola Nico, los lunes de vuelta al cole son duros. Guarda en el congelador algo de pescaíto y versos de Alberti que el invierno es muy largo. Abrazos para Carlos, Mónica y para ti.

  3. Necesito información sobre estas pastillas LIRICA, se que contrarestan el. Tengo un familiar de 65 años, por falta de atención médica, tuvo un daño cerebral que ha generado Halzeimer,. Su cuerpo esta encorvado ya no se puede mover y tiene daño pulmonar, cardíaco y renal…siente mucho dolor. Ya no se le pede medicar nada farmacológica, buscamos alternaticas naturales. Por favor si saben algo me escriben.
    MC

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