QUERIDOS REYES MAGOS

Paso de vosotros como de los siete cedés de Operación Tiburcio.
Todavía quedan restos de morado
en mi bandera lavada con perlán
y hace siglos que encanto a las serpientes
con el ingenuo kit: Magia Potagia.
Iros a mamarla a Parla, soplapollas.
Cada vez que aparece una estrella
corre la sangre de los inocentes.
Que vengan los camellos
y me pongan hasta el culo de todo.
Esta noche me flipo bien flipao.
Cada vez que alguien me regala algo
(salvo los calzoncillos del Pryca de mi madre)
acaba por chuparme la sangre
y convertirme en carne de cañón.
En la lengua aragonesa regalar significa derretir:
la nieve se regala en primavera,
yo, galán, me regalo por ti.
Estas son todas las metáforas
que estoy dispuesto a oír.
Ni zapatos en los balcones, ni carbunclo
(más conocido como ántrax).
El oro es tiempo,
no me lo hagáis perder.
El incienso,
cuando me incineren.
Y la mirra *,
¿quién cojones sabe qué es la mirra?

A Baltasar lo quemó el KKK.
La Estrella de Belen sólo era un conjunción
de Saturno con Júpiter.
Soy un bad boy, tachadme de la lista,
y meteros por el esfínter del buen dios
las cancioncillas del meloso Triunfo.

*Mirra: Gomorresina en forma de lágrimas, de gusto amargo, aromática, roja y brillante en su fractura. Proviene de un árbol burseráceo que crece en Arabia y Abisinia.

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